Cuentos



La verdad (sin cuentos) de publicar cuentos
el cuento ya casi no cuenta y sólo se compra con descuento

Heriberto Yepez




El cuento: chico problemón para publicar. En las revistas o suplementos, no se lee. Ahí se lee prosa. ¿Y libros de cuentos? Las cifras lo cuentan: los cuentos que venden se cuentan con las manos.
El cuento no tiene buena salida. A menos que sea de un escritor reconocido, donde lo que vende es el nombre, no el género. El cuento ya casi no cuenta y sólo se compra con descuento.
¿Quieres ser un novelista? Primero entrénate escribiendo muchos cuentos. ¿Quieres publicarlos? Primero estrena varias novelas.
Decía Cortázar que una buena novela gana por puntos y un buen cuento por knock out. Pero hoy el cuento sólo sirve de sparring.
Rara editorial comercial —es decir, que no reciba subsidios del gobierno o sea el gobierno mismo— publica cuento: perdería dinero.
Igual los poemarios: o son parte del presupuesto o no son.
¿Quién publica poesía y cuento? Los institutos culturales gubernamentales. También se publican los cuentarios premiados —parte del costo lo cubre la institución convocante y, entonces, la pérdida no es tan grande— o los publican editoriales entrecomilladamente independientes… en México las editoriales independientes sólo sobreviven si reciben becas federales. Así que “independiente” significa paraestatal-no-oficial.
Para que una editorial no subsidiada publique relato se necesita que sea con dinero ajeno. O seas su compadre. O el editor esté ciegamente enamorado de tu libro. O seas protegido de un autor a quien no pueda negársele que te haya recomendado. O seas un novelista reconocido y el editor se atonte. O —así no hay pierde— que tu libro de cuentos sea una obra maestra. Así de fácil.

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