jueves, 20 de enero de 2011

Palabrería: Las bibliotecas y el internet


José Ortega y Gasset

Palabrería

Las bibliotecas y el internet



Jesús Rito García

A Luis Alfonso Silva y Pavel García



Existen bibliotecas en muchos lugares, no tantas como se debiera, pero es necesario tener más cuidado en el manejo de los libros, ya que siempre están expuestos a la humedad y al mal uso.

Hace un par de días visité una pequeña biblioteca de un pueblo. Esta biblioteca pública, como muchas otras de Oaxaca, se encuentra mínimamente equipada. Pero buscando, puedes encontrar ejemplares que ya quisiera tener en alguno de los estantes de casa. No es por criticar a esa pequeña biblioteca municipal, pero el pésimo manejo y la humedad están haciendo de las suyas y esa no es buena señal.

Husmeando en los anaqueles encontré un libro de José Ortega y Gasset (1883 - 1955) dedicado al oficio de bibliotecario. En este pequeño libro, el ensayista español menciona que es un oficio que surge en el siglo XV, con el invento de la imprenta y el aumento en la producción de los libros. En ese entonces, el bibliotecario era la persona encargada de resguardarlos y saber todo sobre ellos. Con el paso del tiempo y la gran cantidad de ejemplares que fueron arrojando las imprentas, hubo necesidad de ubicarlos en espacios más grandes y seguros para intentar clasificarlos de alguna manera. Entonces, el bibliotecario fue rebasado y su función cambió rotundamente. Convirtiéndose solamente en centinela.

Ortega y Gasset menciona que en sus inicios, los libros fueron objetos tan valorados, que sólo algunas personas tenían acceso a ellos. Por tal motivo, era necesario publicar más y difundirlos, además de fomentar la lectura, para hacer uso de tantos volúmenes impresos.

El autor español menciona que todo aquello que es creado por el hombre siempre lo termina rebasando. Lo mismo sucedió con los libros, al principio eran una necesidad, después se volvieron una complicación. En nuestros días, hay tal cantidad de bibliografía por cada tema que resulta inalcanzable consultarla por completo y siempre nos sentimos rebasados, con un dejo de frustración ante aquello que no hemos podido leer.

Por lo tanto, podemos decir que para solucionar el problema de almacenamiento tenemos al internet; herramienta que nos puede ayudar a administrar tanta información. El internet será la nueva biblioteca que resguardará y clasificará todo aquello que no tiene la necesidad de ser impreso. Aunque será difícil definir qué se debe imprimir y qué no; esperemos que el tiempo nos dé la respuesta.

¿Entonces cuál será el destino final de los libros impresos y las bibliotecas? El destino es incierto, pero el libro, como objeto, ya ha sorteado varías batallas; entre ellas, la del tiempo. Además la que libra actualmente con el audiolibro y el libro digitalizado. En ambos casos, el libro impreso lleva una ligera ventaja, por ejemplo: es manejable, duradero y principalmente posee una textura y una particularidad difícil de alcanzar por algún nuevo invento. Estas serían algunas de las ventajas que pensamos podrían ayudar a que el libro impreso subsista en nuestra cultura.

En fin, el tiempo dirá qué sucederá con el libro impreso. Pero sin dudarlo, aquellos que amen este valioso objeto, seguirán pugnando para que las buenas obras lleguen a nuestras manos en formato impreso, y aquello que no sea tan necesario, se quede en la red y pueda ser consultado sin ningún problema. En el caso de las bibliotecas, pensemos que deben seguir siendo el hogar de las buenas obras por siempre.

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