lunes, 29 de agosto de 2011

Entre la calma los muertos (fragmentos) de Andrés S. Victoria


Entre la calma los muertos (fragmentos) de Andrés S. Victoria
Porque al final entrecruzamos el alma insoluta del
párrafo
desbordando formas inexactas
transfigurándonos el uno con el otro
porque nuestras lenguas se olvidan de las palabras
tirándose al barranco de nuestros instintos
Andrés S. Victoria
Andrés S. Victoria es oriundo de la Ciudad de México y Estudió Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha publicado artículos sobre literatura y cine. Entre la calma los muertos (fragmentos), es parte de un poemario que aún no se publica. Actualmente trabaja en un poemario sobre cine y sobrevive escribiendo libros de texto. Desde hace 5 años radica en Oaxaca y es parte del movimiento poscorrientista.
Entre la calma los muertos de Andrés S. Victoria es otro título de la colección poscorrientista. Y citando a Saúl Díaz Parra, en un fragmento del manifiesto, menciona que: “El poscorrientismo tiene la ventaja de la flexibilidad, de la absorción de géneros, estilos, disciplinas y términos.  Pero ¿qué es entonces el poscorrientismo? Una manera de hablar de algo que sucede, un despedazamiento de la palabra por piezas, letras y significados.” Por tal motivo y retomando esta idea, Entre la calma… toma algunos elementos teatrales o cinematográficos, ya que en gran parte de los poemas, se muestran ante nuestros ojos diversos personajes, como por ejemplo: “El lomo de la tarde de domingo / es una masa deforme y con aguijones / a la cual quiero pisar con saña, / triturar su espina dorsal / resquebrajar sus coyunturas.” O “Mi mujer se desliza entre rocas / su coraza repta sobre mi tierra / penetra en la madriguera de la memoria / restregándose ciega entre los escombros”; “Mi mujer llora a su muñeca de niña / después de haberla degollado / con una de sus tenazas repletas de vellos”. A partir de estos elementos, podemos decir que Andrés S. Victoria es un poeta que utiliza recursos visuales y los inserta hábilmente en el poema; más sin embargo, estos personajes que va creando requieren de escenarios posibles, que de alguna manera los expone de la siguiente forma: “Anzuelos apresando secretos de la brisa / la mudez de los ahogados / guiados por cantos de sirenas encalladas / sobre un buque imaginario que se desvanece”; o “La quietud de las velas tintinea en la penumbra / cánticos que se pierden en el aire”. Sin dudarlo, muchas escenas de Entre la calma… pueden ser tomadas como imágenes surrealistas e incluso esperpénticas. Ya que para muestra… “Soñé que debajo de mi lengua / un cenzontle de cristal / devoraba gusanos entre cenizas”; “Una lechuza se saca los ojos para no mirar la noche” o “Desprender tu piel, / colgarla en un espejo estrellado.”
S. Victoria no solamente experimenta con elementos teatrales o cinematográficos, también se introduce en el plano místico o espiritual. Esto lo encontramos en el poema intitulado “Oración”: “Dios justo / descubro tu mirada en el relámpago / te siento jadear sobre mi piel / como una obsesión trágica.”; “Dios sagrado / sé que te encuentras en los cantos mutilados de la fe / que te encuentras en la galera de espejos de los hombres. / Crucificado ensangrentado en sus reflejos.” O en el poema “Regreso” donde la voz enunciadora concuerda con sus demonios: “Regreso llevando a cuestas a todos mis muertos / esclareciendo con mis demonios / sobre lo prescindible de dios y sus historias”. 
Los diversos temas que aborda Andrés S. Victoria dan cuenta de su maestría y de la paciencia con la que ha ido creando sus poemas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

tengo una musa mutilada q me plagiast quiero aprender ese fluir en la briza d la inspiracion ntre la klma d los muertos.
m muestro y les propongo
si el adentro c xcita
el Corazon xpongo
en mi cuerpo regurgita
y la Pasion me sale...maldita
chinto perez waxolot

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