viernes, 9 de septiembre de 2011

La gloria de los reptiles de Saúl Díaz Parra

La gloria de los reptiles de Saúl Díaz Parra
En las mañanas, cuando estoy en la cama
siento que tu ausencia me deja hacerle el amor.

Como si tu cuerpo siempre hubiese sido ese aire
como si mi cuerpo y la nada formasen tu figura al abrazarse.

Saúl Díaz Parra



Saúl Díaz Parra pasa la mayoría de su tiempo obsesionado sobre cosas que no escribe. Cuando finalmente las logra acomodar con letras, no se convence del resultado. Es por eso que ha publicado sólo una mínima parte de su no extensa obra. (Serpiente de piedra, 2009) Todo el resto, se mantiene inerte, contemplando el silencio de su propia inutilidad. También sucede que padece de una cierta resistencia para andar mostrando sus textos, sobre todo a editores mamones y críticos. Es por eso que no tiene obra publicada en revistas de prestigio.

            La gloria de los reptiles es un trabajo poético en el que Saúl Díaz intenta presentar parte de lo que él llama poscorrientismo. Pero el problema que él mismo menciona, es que es difícil encasillarlo en alguna parte:

Tipos de poscorrientismo:
Sería estúpido continuar, si no definiéramos los tipos de poscorrientismo que existen:
NINGUNO
Desafortunadamente, no existen tipos de poscorrientismo, pues el poscorrientismo en sí, es un detractor insoportable que niega los tipos, no los soporta.  A veces, se dice a sí mismo, oye, ¡¡¡ve nada más que mal tipo!!!, porque le caga, cualquier tipo de tipo.
El poscorrientismo en sí, decide mejor no tener tipos, ni tener ninguna forma de trato con esos tipos, o con ese tipo de tipos, no porque no sean su tipo, o no sean de su propio tipo, sino porque simplemente, esos tipos no son tipos de nada. Es decir, nada de tipos.

Entonces, la propuesta de Díaz Parra es buscar un poco en lo soterrado, triste, melancólico, nefasto, tierno, denso, infantil, en las plantas, en las locomotoras, o sea, en todas partes. Es una explosión de imágenes como lo vemos desde el primer poema que se intitula “Los vagabundos” que dice: “Mis pensamientos son claros de luna que danzan dentro / de un caos; / insostenibles, anacrónicos y voraces, / sangran de la lengua y a veces cuando han tomado una / copa de más, echan fuego /por la borda, lo vi en el New York Times o en algún / diario inglés por internet.” Desde los primeros versos vamos encontrando esta propuesta indefinida, que realmente puede ser definida como poscorrientismo.
            En este trabajo encontramos a un poeta inmerso en el caos de la misma vida, es el sentimiento poético de nuestro tiempo:

Soy el poeta expulsado de las palabras,
[…]Sobrellevo mi vergüenza, con calma, pidiendo a los
dioses favores
y preguntando si me responden. Quizás se encuentren
ocupados, atrás de los carritos de supermercado,
haciendo cosas más importantes
que escribir poemas, que ellos considerarán absurdos,

El poeta está en la tradición literaria que tal vez heredó de Vallejo o pueden resultar fragmentos de una novela dostoievskiana, quizás estos versos no proponen más que imágenes absurdas.
            La gloria de los reptiles es un escenario donde versan todo tipo de ideas:

El día se enceguece y yo veo a las chicas pasar por la calle
mientras voy en el autobús
trato de no perderme detalles de la realidad
veo todo
y a parte pienso
quiero traer claveles en los recuerdos
el mundo es como es
pero si lo hubiese hecho yo
pondría -sin duda- más mujeres
más flores colgando
y menos pobres.
Los habría hecho a todos no tan ricos
quizás clase media alta
o cualquiera de esas clasificaciones pendejas.

Lo que Saúl Díaz intenta definir a través de sus palabras, es eso que está al alcance de todos, aquella poesía que es de la calle, pero que de alguna manera tiene algo de ese poeta encerrado en su habitación combatiendo con sus demonios. Saúl Díaz ejerce el periodismo bajo un seudónimo. Se oculta tras un personaje para espiar ese mundo que el poeta no quiere ver o ve de otra manera:

La calle me mira todos los días indiferente
¿qué traes? Le digo.

Así como tiene una relación algo encontrada con el mundo exterior, en cambio con ese mundo interior es diferente, él tiene una relación muy intensa con las palabras, las trata de una manera inusual:

Me quemo en las palabras,
las agoto, se cansan, estremecidas de placer
a veces duermen desnudas tranquilas después de haber
hecho el amor,
a veces lo hacen en grupo y duermen tendidas cuerpo a
cuerpo como las gatas

La poesía del naciente poscorrientismo no es algo definido, es una broma que estos poetas se hacen a ellos mismos, saben que esos versos, son sólidos por sí mismos y no podrían pertenecer a ninguna y a todas las corrientes a la vez. Por ejemplo, lo versos de Díaz Parra podrían entrar en la teoría del vómito o en la célebre frase popular que son como el mole (típico platillo poblano y que se prepara con una infinidad de ingredientes), y que bien podríamos decir que el poscorrientismo es un mole literario. Abur.


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